Configurar pantallas externas en Mac

3 03 2008

En muchos casos, usando un ordenador nos habremos encontrado con el caso que debemos configurar una pantalla externa con nuestro ordenador. El caso de los PC’s con sistema operativo Windows, ya sea 95, 98, Xp o Vista siempre ha sido algo caótico y estresante en la mayoría de los casos. Aunque el propio sistema operativo ya tiene algunos mecanismos para configurarlo, los desarrolladores de software se empeñan en hacer “más fácil” la configuración de pantallas externas con confusos paneles de ajuste, lo que lleva a que cada PC con windows se configure de una forma diferente. En resumen : un kaos.

 

Por suerte para los maqueros, esa función está implementada con más claridad y lo más importante, común para todos ellos. El panel de configuración es igual para todos, ha ido teniendo alguna mejora, aunque leve, desde que salió Mac OS X. Algunos macs, como los iBook tenían una limitación para la pantalla externa, y consistía en que no se permitía configurarla de otro modo que en espejo : lo que aparece en la pantalla principal, es lo que aparecerá tambien en la secundaria (externa), no se puede usar entonces como escritorio extendido la pantalla externa. Existía algún hack para romper esa limitación y poder usarlo. Actualmente todos los macs permiten usar la segunda pantalla como escritorio extendido.

 

Para configurar las pantallas, lo más recomendable es acceder al menú “Pantallas” dentro de “Preferencias del sistema“.

 

 Panel Preferencias del sistema (pantalla)

 

Pantallas 

Una vez seleccionado el panel, nos aparecerá la vista general de configuración de pantallas. Generalmente aparecerá un panel en cada una de las pantallas que tengamos conectadas, y si por el motivo que sea no podemos visualizar la segunda pantalla físicamente por cuestión de ubicación (como un proyector de vídeo o plasma en un ángulo que no tenemos visibilidad), podemos usar la opción “reunir ventanas”, lo que nos mostrará los paneles de pantalla en el monitor principal. En la zona izquierda tenemos las resoluciones, es importante tener en cuenta cual es la resolución máxima de nuestro monitor para poder ajustar la que da mejor definición. Normalmente, la nativa es la máxima que nos permite el selector de resolución. A resoluciones menores, menos nitidez, menos área de trabajo, pero todo se verá más grande. Podemos cambiar la profundidad de color a miles o millones de colores, lo más recomendable es “millones”. Cuando estamos usando una pantalla Apple, nos permite ajustar el brillo. Si no detectara el sistema la segunda pantalla, verificar alimentación y cable de señal de la segunda pantalla, una vez verificados y que estén correcto, si el sistema no lo detecta automáticamente, usar la opción “Detectar pantallas”.

 

 Panel de Pantallas principal

 

Rotación y frecuencia en monitores externos

Sólo en los monitores no-Apple se activa la opción de “Frecuencia de refresco” y “Girar”. Nos permitirá cambiar la frecuencia si hay algun problema de visualización (si no es así, mejor no tocar) y también la orientación. Es poco usual tener que aplicar la rotación de pantalla, normalmente tiene que estar en 0º. En el caso de la captura que véis se trata de un iMac de 24″ con 1920×1200 píxeles de resolución a la izquierda junto a un LaCie Photon Vision II de 20″ de 1600×1200 rotado en disposición vertical a la derecha. En este caso he usado la rotación en 90º, con lo que se convierte en una pantalla de “1200×1600″ píxeles y Leopard ya se encarga de disponer todos los elementos en la orientación correcta, así como el ratón. Es una función muy útil, si es que por alguna razón tenéis que rotar alguna pantalla, plasma, proyector o cualsea el dispositivo que esté conectado a la salida de pantalla del mac. La captura que véis aparece en el monitor secundario, con opciones diferentes según detecta el sistema, en cada monitor.

 

Panel Pantallas en el monitor secundario 

 

 

Alineación

En este apartado es donde podremos jugar con la posición de la barra de menús y la ubicación del segundo escritorio. El funcionamiento es totalmente “drag’n’drop”, tan simple como arrastrar dentro del esquema de pantallas la barra de menús hacia donde queramos, para que quede fijada en una de las dos pantallas donde la soltemos. Esto tiene utilidad cuando se usa la opción con segundo escritorio, porque en modo espejo no tiene sentido. Para activar o desactivar el modo espejo, tendremos que usar la casilla de “Pantallas duplicadas”. Según la resolución que use cada monitor, en modo espejo puede aparecer la imagen en alguno de ellos algo extraña, ya que el monitor con mayor resolución tiene que bajar de calidad para igualar la pantalla que tiene menos resolución.

 

Alineación de pantallas

 

 

Color

Si con lo que hemos visto hasta aquí has tenido suficiente, quizá no debas leer más. Este apartado está dedicado a la gestión de color de las pantallas. Eterno drama para diseñadores, fotógrafos, grafistas… Gracias a este apartado nos permitirá, con el perfil de color apropiado, tener unos colores lo más fieles a como han estado concebidos en orígen.

 

Para decirlo de una forma clara y rápida, un perfil de color es  un “comentario entre máquinas” de cómo se tiene que interpretar cada color y tonalidad de cada imagen para que lo transmita correctamente a impresoras, pantallas, proyectores… Un ejemplo : Saco una foto de un Ferrari Testarrosa rojo. La finalidad de los perfiles es que cuando edite la foto al ordenador de ese Ferrari tenga el mismo tono de rojo que el real, y que en caso de llevar la foto al laboratorio ese rojo no se convierta en naranja o granate, sino que mantenga el rojo que tenía en la realidad.

 

Ah pues muy bien, yo quiero eso!. La respuesta rápida: no es tan fácil. Lo más importante para conseguir que los colores sean lo más fieles en nuestra pantalla, es tenerla calibrada, y para eso hay 2 tipos de calibrados. El primero, es a ojo, y consiste en seguir los pasos que nos marca en el apartado “Calibrar”. Es el método menos fiable y “peligroso” que hay. Por la simple razón que es muy sujetivo y depende de nuestro ojo, lo que nos puede llevar incluso a usar un perfil de monitor  peor de lo que ya estaba. La segunda opción, la más cara pero eficaz, pasa por usar un calibrador de pantalla (los hay mejores y peores, pero casi que con toda seguridad serán mucho mejor que fiarnos de nuestro calibrado a “ojímetro”). Estos dispositivos tienen parte de hardware y parte de software, y consisten en un sensor de color que se pone en la pantalla ejecutando entonces un software, de manera que el programa puede saber cómo responde nuestra pantalla para cada color, contraste, brillo, etc.

 

Si en la salida de pantalla conectáis un proyector de vídeo y notáis unos colores “extraños” es muy posible que el proyector no esté usando gestión de perfiles de color. Algunos tienen la opción de activarlo, y aunque a veces supone una reducción del contraste, los colores son mucho más fieles. A veces es útil usando pantallas de plasma o proyectores desactivar la opción “Mostrar sólo perfiles para esta pantalla” y probar distintos perfiles para ver cual da mejor resultado de colores.

 

Para resumir, en general no es recomendable cambiar el perfil de color, ya que normalmente ya usa uno pensado y ajustado para esa pantalla, salvo los que sepan claramente lo que están tocando.

 

Gestión de color 

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